Esta semana se ha ido sucediendo una serie de noticias sobre las redes sociales. Facebook, con 500 millones de usuarios, sería uno de los países -virtuales- más poblados del mundo. Efectivamente este número no deja a nadie indiferente. Las empresas sondean todas las posibilidades como herramienta de marketing y los políticos como vehículo de comunicación con su base social, y no es para menos. Según el Diario Cinco Días, uno de cada tres españoles se ha conectado a una red social durante el año 2009. La política y los políticos no podíamos quedar ajenos a esta realidad incuestionable.
(Artículo de Meli Galarza y Luis Tomás publicado en Málaga Hoy)
Han pasado diez años desde que disolvimos Nueva Vía. Lo hicimos antes de ganar el Congreso del PSOE que eligió secretario general a José Luis Rodríguez Zapatero. Comprendimos que, para que Zapatero fuera el líder de todos, no podía ser el candidato de una parte. Por eso disolvimos Nueva Vía en el seno de la mayoría de la que había nacido. Ninguno de sus miembros pertenecíamos a otro sector que a la mayoría, a esa mayoría tan diversa que es la corriente principal del PSOE. La decisión de disolvernos no fue una consideración táctica, sino una determinación estratégica.
El deporte es fantástico, sin duda alguna, y como muy bien me inculcó mi padre, el deporte debe ser una pieza básica de nuestra vida. El deporte es algo más que una forma de sentirse bien y contribuir a nuestra salud, es vida y es gente.
Son los ingredientes que acaba de fundir el PP andaluz en un arriesgado ejercicio de agitación mediática; justo en la jornada en que nos preparábamos para ese acontecimiento mundial en el que el deporte español ha sido primera estrella. Como lo primero ocurrió en Sevilla es posible que algunos no sepan que una portavoz de la derecha andaluza convocó a los medios para proclamar que la Ley de Medidas de Prevención y Protección Integral contra la Violencia de Género "está paralizada", "que es parcial, lenta e insuficiente". Mire Vd.: a pesar de la euforia colectiva por nuestro triunfo futbolístico no estamos dispuestos a pasar por alto esta demostración de oportunismo, ignorancia y mala fe.
En esta portada del diario “El País” del pasado 12 de junio me llamó la atención la confluencia de dos titulares. En uno se podía leer: “Trabajo impulsa un despido barato en empresas con seis meses de pérdidas”, que se refería a la reforma laboral española (que finalmente no se ha correspondido tal cual con este titular) y el otro destacado reflejaba “Una ola de huelgas en demanda de mejores salarios recorre China”.
Debió de ser en el otoño de 1966, en Yunquera, en la época en que se enseran los higos. Lo recuerdo porque había acompañado a una vecina al sitio donde prensaban los seretes. Me vas a permitir, querido lector que haga un inciso. El corrector ortográfico del procesador se rebela contra el término enseran y lo señala como error. No lo es, lo podrás encontrar en el diccionario de la Real Academia, y si vas a algunos de nuestros pueblos todavía encontrarás seretes de higos secos, primorosamente hechos con pleita de palmito.
El dato es revelador: En 1975, las dos terceras partes de los jóvenes entre 18 y 24 años, esto es el 66%, no seguían formación reglada de ningún tipo. La sociedad española de la democracia se ha esforzado para corregir los retrasos más significativos y en las últimas décadas, especialmente, ha tenido lugar una importante aproximación a los estándares europeos. Sin embargo, todos los esfuerzos no han sido suficientes para cerrar la brecha que nos separaba; hoy somos conscientes de que tenemos tareas inaplazables como la reducción de las tasas de abandono escolar, el incremento del número de jóvenes que obtienen título de graduado en ESO y de los que acceden a la formación postobligatoria -FP de grado medio, sobre todo-. Y no sólo porque debemos responder ante nuestros jóvenes, sino por elemental coherencia con la reorientación del modelo de crecimiento económico que hemos puesto en marcha y cuyos exponentes legislativos próximos más cercanos serán la Ley de Economía Sostenible y la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación.
El Senado ha aprobado definitivamente la Reforma del Código Penal que modifica 150 artículos del que hasta ahora estaba en vigor y que tiene una gran importancia dada su amplitud y la naturaleza de los cambios que introduce. Con esta reforma, España atiende numerosos compromisos internacionales, cuyo cumplimiento no podía demorarse más, como es la introducción de nuevos tipos de delito, entre los que se encuentran la trata de seres humanos, el tráfico de órganos o la corrupción en el sector público y privado o el acoso laboral e inmobiliario.
Anoche tuve el placer de asistir, como otros años, a los premios Arcoiris, pero este año no era un año más, este año uno de los premios estaba reservado para la Secretaría que yo encabezo, la Secretaría de Movimientos Sociales y ONG’s del PSOE-A de Málaga, por el Encuentro Nacional de Mujeres Progresistas LTB.