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Día Internacional de la Educación
Decía Nelson Mandela que "La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo" . Y el catedrático emérito de la Universidad de Málaga, Miguel Angel Santos Guerra, redondeaba esta frase al afirmar que “La enseñanza es el arma mas revolucionaria” . El 24 de enero, Día Internacional de la Educación, nos convoca a mirar más allá de nuestras fronteras para reconocer que la educación pública es un derecho universal y el instrumento global más poderoso contra la desigualdad. El lema que la UNESCO ha elegido este año es “El poder de la juventud en la cocreación de la educación” , incidiendo en que los jóvenes no son simples recipientes en los que se vierte el conocimiento, sino agentes activos que han de involucrarse en el diseño de la educación para satisfacer así sus intereses, aspiraciones y ambiciones.
La Educación es un derecho consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4 establece una Educación Inclusiva, Equitativa y de Calidad. En un mundo interconectado, la educación fortalece a las personas con menos recursos, ofreciéndoles las herramientas para romper ciclos de pobreza y participar activamente en la sociedad. Esta fecha, proclamada por la ONU, nos recuerda que invertir en educación pública es invertir en paz, desarrollo sostenible y justicia social para todos. Para los estados no es una opción, es una obligación. La educación es la base de la sociedad sobre la que se construirá todo lo demás: la sanidad, la economía, la seguridad… . Sin educación, un estado está abocado al fracaso colectivo.
La educación pública asegura que niños y jóvenes de entornos desfavorecidos, independientemente de su origen geográfico o económico, accedan a conocimientos de calidad que transforma vidas. Tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo, reduce la brecha entre ricos y pobres al promover habilidades esenciales para un empleo digno y una ciudadanía activa. Organismos como la UNESCO destacan cómo la escolarización universal ha elevado tasas de alfabetización global del 65% en 1970 al 87% actual, empoderando especialmente a mujeres y comunidades marginadas.
Para quienes nacen en condiciones de vulnerabilidad, ya sea por su clase social, su lugar de nacimiento o cualquier otro factor, la educación pública ofrece becas, comedores escolares y programas de refuerzo que nivelan el punto de partida. Estudios globales muestran que cada año adicional de escolarización incrementa los ingresos en un 10% y reduce la pobreza extrema en un 9%. En España y Latinoamérica, iniciativas públicas han logrado que millones de jóvenes de bajos recursos accedan a la universidad, fomentando la movilidad social y la cohesión territorial.
Modernizar la red de centros públicos con infraestructuras seguras y equipamientos digitales es clave en la Agenda 2030 de la ONU, priorizando a las escuelas en áreas vulnerables. Países como Finlandia o Canadá ejemplifican cómo invertir en mantenimiento público mejora resultados educativos en un 20% para los alumnos más desfavorecidos. En España, el presidente Zapatero elevó el presupuesto en Educación desde los 32000 millones de euros en 2003 hasta los 48000 en el 2011. El PP de Rajoy redujo esta cifra hasta dejarla en 42000 millones, y Pedro Sánchez lo ha elevado hasta casi 68000 millones de euros. Estos presupuestos reflejan un compromiso global, destinando fondos a aulas inclusivas y sostenibles que benefician directamente a familias con menos recursos.
La educación pública es el eje de los estados del bienestar, donde actúa como red de seguridad para los más vulnerables, previniendo la exclusión y fomentando la integración. En Europa, ha reducido desigualdades en un 25% desde los años 90, según la OCDE, al priorizar equidad sobre selección. Globalmente, transforma sociedades al equiparar oportunidades: un niño pobre educado se convierte en profesional, contribuyendo a desarrollar economías inclusivas y democracias estables. Este Día Internacional nos plantea a todos — gobiernos, sociedad y PSOE— la defensa de una educación pública globalmente financiada y accesible. Solo así garantizamos que las personas con menos recursos no solo sobrevivan, sino que prosperen, construyendo un mundo más justo. La escuela pública no es un gasto, sino la semilla de progreso universal: donde llega, arraiga la esperanza y florece la igualdad. Celebremos, pues, este Día Internacional de la Educación.





